Ojén

La Villa de Ojén

Ojén se encuentra a diez kilómetros al nordeste de Marbella sobre el camino del interior que enlazaba con Málaga. Ojén está situado junto al Arroyo de Almadán, en un lugar muy apacible y rico en agua, rodeado por las sierras Blanca, propiedad del IARA, y Alpujata, de gran riqueza en minerales de hierro, níquel, plomo, talco y dunita. La mina de hierro del Peñoncillo fue explotada por una compañía inglesa y dio trabajo a numerosas personas de Ojén y Marbella. La cercanía del mar hace que Ojén tenga un clima templado, a pesar de ser un típico pueblo de montaña. Los montes de Ojén poseen un gran bosque mediterráneo de quejigos, alcornoques, encinas, pinos, pitas y chumberas, que llegan hasta el borde de la carretera.

Las tierras del término municipal se extienden desde Sierra Blanca a Sierra Alpujata y bajan por los valles de los ríos Real y Ojén hasta los municipios de Marbella y Mijas, De este modo, aunque no tenga salida al mar, se sitúa de lleno en la comarca de la Costa del Sol occidental,. Sierra Blancas se asoma a Ojén desde el Cerro Nicolás (1030 m.) hasta el pico de Tajo Negro (1.060 m.) en torrenteras y fuertes pendientes. La nueva carretera del arco Vélez-Marbella, al atravesar la zona, permite contemplar esta panorámica en toda su espectacularidad.

Detrás de estas laderas se esconde el valle del Juanar, que desde los Llanos de Pulas sube hasta el refugio del mismo nombre a través de parajes de gran belleza, para descubrir más adelante la costa por el mirador del llamado "puerto de Marbella". Hacia el este del municipio, las lomas de Sierra Alpujata y las que suben hasta el límite con Marbella forman el valle del río Ojén, cubierto en gran medida por pinares y zonas de densos matorrales.

Mirando a la costa por el valle de río Real se encuentra el pueblo, que es sin duda uno de los más bellos paisajes urbanos de la provincia de Málaga. Rodeado de huertas abancaladas, que bajan hasta el valle en escalones de cuevas y cavernas de las estribaciones de la Sierra, Ojén es una estampa sorprendente cuando se llega a él por la vieja carretera que sube desde Marbella.

En cuanto a la fauna que habita estos bosques hay que destacar la bellísima Cabra Hispánica, especie protegida y que está prácticamente en extinción, y el Aguila Real. También habitan las Ginetas, el Meloncillo, Turones y multitud de pequeños mamíferos, pájaros e insectos de variadas especies. Además, son variadas las plantas de uso medicinal, como Salvia, Romero, Tomillo, Cantahueso, Hinojo o Manzanilla. En el matorral del sotobosque abundan los Tojos, Retamas, Jaras, Abulagas o Siemprevivas. También hay que destacar por su rareza la presencia de una colonia de Pinsapos.

En el río Almadán y en lugares como "El Charco Las Viñas" no es raro encontrar Tortugas, Ranas o Culebras.

Multicolores flores como la Orquídea Olorosa o la Orquídea Ovejera abandan por los parajes de la Sierra de Ojén, donde el vigilante de la noche es el Búho Real, ave en extinción que s muy difícil de localizar actualmente.

Historia de la Villa de Ojén

Ya en el Paleolítico Medio esta zona estaba habitada por el Hombre de Neandertal, que vivía en grupos nómadas, y el Neolítico existió ya una población asentada, como lo demuestra la Cueva de Pecho Redondo. Durante el Bajo Imperio Romano la Costa estuvo muy habitada y se especula que en la zona de Ojén hubiese algún poblado que explotaba la agricultura y ganadería. La primera vez que se cita Ojén es en la "Crónica de las hazañas de los emires cordobeses". Según la crónica, Abderramán III inicia una batalla para someter la rebelión de los mozárabes (cristianos que vivían en las tierras musulmanas) y los muladíes malagueños.

PuenteSe sabe que una de las batallas entre los rebeldes y el ejército fue delante de las murallas del Castillo de Ojén. La sublevación de los mozárabes provocó la existencia de un reinado efímero con capital en Bobastro; en el año 921 Abderramán liberó Ojén y su Iglesia fue convertida en mezquita. En 1.485 los musulmanes capitulan ante el Rey Fernando el Católico y se entra de lleno en la Edad Moderna. En aquella época Ojén enviaba a Marbella para exportar a África, pasas, higos secos, almendras, sedas, cera y miel de sus colmenas. Los musulmanes mudéjares pasan a ser vasallos de Castilla y en 1.492 los Reyes Católicos toman totalmente el Reino de Granada, finalizando la Reconquista.

Ojén se constituye en Concejo y se realiza el deslinde del término. Ojén depende de Marbella, que nombra un regidor con jurisdicción civil y criminal. Los Reyes no permitieron la presencia de musulmanes a menos de una legua de la Costa y muchos habitantes de Marbella se establecen en Ojén; la medida se tomó para evitar la colaboración musulmana con los piratas turcos y berberiscos. Había entonces en Ojén 114 vecinos, cuatro de ellos cristianos viejos. A pesar de la promesa de respetar el islamismo los cristianos levantan una Iglesia en 1.505, por orden del arzobispo de Sevilla, Diego de Deza.

Los impuestos y la cristianización causan malestar entre los moriscos, hasta que en 1.568, durante la Monarquía de Felipe II se produce la rebelión de los moriscos de Istán, y en 1.569 se les unen los moriscos de Ojén, que huyen con sus familias y enseres a las sierras cercanas abandonando las tierras después de matar a sus vecinos cristianos viejos e incendiar la Iglesia, casas y cultivos. Felipe II nombra el Duque de Medina Sidonia y la Duque de Arcos para pacificar la Serranía de Ronda y acabar con la rebelión. En 1.570 finaliza la guerra y Ojén es repoblado por cristianos viejos. El problema morisco continúa en España hasta que en 1.609 el Rey Felipe III expulsa a los moriscos.

En 1.772 el cronista británico Francis Carter describe Ojén como "un pueblo de gente afable, sencilla, que desconoce el té y el café, pero disfruta de leche de cabra en sus tazas de barro". En 1.807 Carlos IV concede a Ojén independencia de la jurisdicción de Marbella. En 1.905 Pedro Fernández mandó construir la Fuente de los Chorros y en 1.906 el Marqués de Larios levantó el Palacio de Juanar como refugio de caza, donde en una ocasión fue invitado el Rey Alfonso XIII. El Palacio de Juanar fue habilitado como Parador Nacional en 1.965 y desde 1.984 lo explota una cooperativa de trabajadores de Ojén.